sábado, 11 de diciembre de 2010

Alimentación y Campamento

Si durante una excursión haz usado y abusado de tus músculos, ya es hora de darle un alivio para que descansen y se recuperen, para lo cual aparte de descansar deben consumir combustible, es decir llego la hora de comer o cenar. Para este menester existente alimentos con la siguiente inscripción: "agregue agua y agítese", que es una manera rápida y fácil de preparar nuestro alimento sin mayores esfuerzos y especialmente cuando hemos terminado cansados o el tiempo es malo y no vamos a complicarnos haciendo grandes preparaciones. Hay otros que dejan a un lado la comida de ciudad (tallarines, pescados, carnes) y prefieren utilizar verduras de la zona o temporada. En ambos casos la cocina debe ocupar el menos espacio posible y pesar lo menos posible, soportar cambios de temperatura y humedad y lo más probable es que el arte de cocinar deba ser ejecutado solo en una olla o cazuela y un hornillo. Debes ser práctico y creativo. Lo que sirve en una excursión nos resulta equivocado en otra. Un lugar distinto, una tienda o carpa pequeña, una pequeña aldea o pueblo en donde se nos complique la posibilidad de adquirir diferentes alimentos, o por último, un compañero demasiado delicado o escrupuloso que pueden llevarte a nuevos y desconocidos senderos culinarios.

Planificando la alimentación.

La planificación de un menú depende del tipo de actividad que se va a realizar. El número de días que vas a emplear. La variedad que debes aplicar ya que si estas una semana fuera de casa no vas a consumir tallarines al desayuno, tallarines al almuerzo y tallarines a la cena, excelente verdad. Si nos resulta más fácil comprarlos en el lugar de campamento o necesariamente debemos cargarlo en nuestro equipaje.
Debes saber cómo funciona tu metabolismo ya que si eres principiante, calcula un kilo de comida por persona para una excursión de un día de primavera a otoño, y 1 kilo y cuarto en invierno ya que gastas calorías sólo para conservar el calor. Esto supone que la mayor parte de tu comida es pre cocida, deshidratada o liofilizada: en otras palabras un montón de pastas, arroz, cereales, etc. Si piensas llevar latas y comida fresca, tendrás que cargar más peso para igualar el número de calorías. Con lo que respecta al tiempo atmosférico, cuanto peor sea éste, más sencilla debe ser la preparación de comida. No debes enredarte en una preparación de un par de platos cuando veas que la lluvia y el viento están acercándose a tu campamento. Aunque no te parezca apetitosa o cualquiera sea la idea que tengas de la comida liofilizada , siempre es bueno llevar un paquete. En condiciones adversas lo más que podrás hacer es poner a hervir el puchero o cocido.
Si eres creativo y deseas aplicar alguna receta en campamento, pruébala primero en casa logrando los ingredientes adecuados y que a la vez sea comestible.
Asegúrate de las cantidades ya que el hambre es mayor en terreno acarreando mochilas y subiendo y bajando cerros. Una lata de sardinas o anchoas te ayudarán a la hora de almuerzo o en un día de lluvia. Un trozo de chocolate a la cena te ayudara al sueño.
Importante:
lee las instrucciones de los paquetes de comida que te muestran imágenes apetitosas de fideos, carnes y vegetales, pero que en la realidad tú debes poner los vegetales y la carne. No olvides comprobar los tiempos y ver si hay que agregar ingredientes adicionales como aceite o margarina.
Comida extra.
Los imprevistos producen retrasos, un largo desvío, perderse, alguien herido, una caminata que resulta más larga que lo que se creía. Muchas razones pueden hacer que se permanezca en el campo más tiempo de lo esperado.
¿Cuánta más extra? Para una excursión de un día, bastara con echar en tu riñonera  una fruta más. Para una excursión con mochila, mete una comida de más, otro par de sobres de sopa. El alimento energético puede acompañarse de frutos secos y chocolate. Los caramelos proporcionan un suplemento de energía y hay en el comercio una gran variedad de barras energéticas que hacen lo mismo. Antes de salir, preocuparse por la nutrición. En una excursión corta lo que comes no es tán importante como cuánto comes, y la respuesta es "siempre que puedas". Cuando te canses, detente y come. Si tu mochila pesa demasiado, detente y come. Si te enfrías, detente y come. Las calorías se vas perdiendo por lo tanto debes sustituirlas a lo largo del día. Lleva una ración de nueces, avellanas o una mezcla de ellas. Un par de barras de cereales. Los alimentos ricos en hidratos de carbono, como frutos secos, galletas saladas y barras de frutas, proporcionan unan energía más inmediata que los alimentos ricos en grasas. Las calorías que se quemen dependen de cada metabolismo, el peso corporal, forma física, los kilómetros que se caminen, la altitud y el peso que se cargue en la mochila. No hay que preocuparse por el déficit de vitaminas en una excursión corta. Si va a salir un fin de semana, llevar la comida que más le guste y comer todo lo que se pueda. En una excursión más larga, complementar la dieta con vitaminas o alimentos ricos en vitaminas, ya que los alimentos de poco peso preferidos por los excursionistas, tienden a carecer de algunas. Revisa la pirámide alimenticia
Listado de comidas
  • Sopa instantánea de sobre (sirve para varias raciones, no ocupa tanto espacio como las sopas de vasito)
  • Arroz precocido de sobre (poco tiempo de cocción, no gastamos tanto combustible)
  • Legumbres precocidas (lentejas y jardineras de legumbres, ya que no pesan y no ocupan tanto espacio como los enlatados)
  • Carne y verduras deshidratadas.
  • Pastas en general.
  • Condimentos deshidratados: ajo, cebolla, perejil.
  • Bolsita de sal (poner doble bolsa para evitar que se desparrame accidentalmente, yo recomiendo bolsa en lugar de "tapper" pues no ocupa tanto espacio)
  • Bolsita de azúcar.
  • Botellita de aceite: en lo personal siempre guardo botellitas de todos tamaños que pienso me puedan servir para mis campamentos, pon el aceite en una botellita no muy grande y asegúrate de cerrarla bien poniéndole un plástico entre la tapa y aparte guárdala en una bolsa de plástico para evitar derrames.
  • Puré de papas en polvo.
  • Semillas para agregar a las comidas (buscar en dietéticas las de mayor contenido en proteínas y vitaminas )
  • Galletas comunes o con cereales.
  • Leche en polvo.
  • Vitaminas en sobres para diluir en agua.

Postres

  • Chocolate (ideal para recuperar calorías, y porque a la noche siempre es bueno comerse un chocolate antes de dormir, o no?)
  • Barras de cereales mixtos compradas en dietéticas (son más naturales) y no de marca (ya que contienen demasiados conservantes), nuez, pasas.
  • Frutas frescas o secas, miel.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Ideas para Acampar

Reducir el impacto en lugares de campamento y agua.
Siempre que armes tu campamento, asegurarse de que esté a más de 50 metros del agua. Esto evitara que los desperdicios que vayas generando durante tus actividades lleguen a una corriente de agua, y también que los animales se asusten y no acudan a su abrevadero. Comprueba también que tu campamento no este sobre la senda de animales. Hay que tener cuidado en los ecosistemas frágiles, como los desiertos y los prados de montaña, sobre todo cerca de un manantial.
En zonas muy transitadas, utiliza los lugares de campamentos establecidos. En zona vírgenes procura no acampar cerca de otros y hazlo fuera de la vista del camino. En los lugares de campamento muy populares, los lugares establecidos concentran el impacto.
Es más agradable llegar a un lago con diez o doce lugares de acampada muy usados que llegar al mismo lago con cientos de lugares de campamento, cada uno por su lado. En zonas vírgenes, monta tu campamento y cuando te retires, arregla todo de tal manera que nadie sepa que has estado allí. Hay que darle a la tierra la oportunidad de recuperarse de cualquier daño. Si un grupo pasa por ahí, y no hay un lugar despejado para la tienda, ni una hoguera de piedra que los atraiga, pasaran de largo y acamparan en otro lado.

Elección de un lugar para dormir
Pocas veces tendrás a mano un lugar llano para acampar. Algunas veces el terreno será rocoso, inclinado o cubierto de vegetación. Las sombras pueden hacer que un terreno llano parezca sinuoso, de modo que cuando hayas dado con el sitio, comprueba la pendiente extendiendo tu colchoneta y acostándote sobre ella. Así comprobaras también, si hay piedras que puedan producirte dolores al despertar. Las laderas a menudo sufren desprendimientos de rocas o ramas de árboles. Utiliza un refugio detrás de un gran peñasco o elige otro lugar. En el bosque hay que tener cuidado de los árboles o ramas muertas que pueden desprenderse en cualquier momento. Si corre mucho viento, cuidado con los bosques que han sufrido incendios o plagas de insectos.
Elije un lugar que no recoja las aguas de lluvia. En lugares secos aléjate de las zonas inundables. Como los lechos arenosos.
En lugares que tengan poca protección, procura defenderte del viento dominante. Busca signos evidentes de tormenta y pistas sobre el viento habitual: la inclinación de las ramas de las coniferas, la posición de las hierbas aplastadas por el viento. Los árboles inclinados por el viento indican claramente la dirección de los vientos más intensos o dominantes. Una vez instalado en tu campamento, ponte zapatos cómodos y livianos. Nunca andes descalzo. El calzado de descanso reduce el impacto sobre la naturaleza y sobre tus pies.

Consejos para tu carpa
Si la noche es tranquila y no hay trazos de tormenta, lluvia u otros contratiempos, pon tu carpa mirando el paisaje: puesta de sol, amanecer o lo que prefieras. Orientarla hacia el amanecer ayuda a calentar la tienda por la mañana. Los insectos son peores durante las noches calidas, húmedas o bochornosas, cuando el aire no se mueve. En ese caso es mejor buscar una brisa, así que busca una colina aislada u otro lugar que produzca corriente de aire e instala la tienda ahí. Averigua en tu zona o localidad cuales son las tendencias del clima local, atardecer, niebla, lluvias, etc.

Las piquetas o estacas para la tienda o carpa
Los dos grandes motivos para clavar tu tienda al suelo es: impedir que se la lleve el viento y asegurar que no la toque la lluvia. El doble techo esta diseñado para alejar el agua cuando esta clavado al suelo.
Si el lugar elegido para acampar es lo bastante grande como para darse un margen, comprobar si se ancla bien al suelo antes de plantar tu tienda, sobre todo si no es tipo iglú. Si las piquetas o estacas no penetran fácilmente el suelo, clávalas con una piedra o cámbiate de lugar.
Lleva diferentes tipos de estacas, de este modo si alguna no sirve podrás probar con otra distinta. Las estacas o piquetas delgadas que los fabricantes incluyen suelen funcionar bien en algunos terrenos rocosos, donde a veces, es más eficaz la precisión que la fuerza. Introducir una estaca o piqueta más gruesa y rígida podría resultar imposible.
Si es imposible clavar debido a un suelo duro, pruebe la alternativa aérea, como piedras y ramas. Llevar lienza, piola o cordino para alargar los vientos de modo que pueda atarse a algo sólido.
Si no se puede clavar una estaca y no hay algo cerca para hacerlo, improvisa llenando un saco o bolsa con arena o piedras, ata el extremo del viento a la boca del saco. Las piquetas para nieve son más anchas y planas. Si no las tienes usa los bastones de esquí o piolets, o llena de nieve un saco o bolsa y entiérralo.
El hecho que el aire este tranquilo cuando instalas tu tienda no garantiza que no vaya a levantarse un temporal en la mitad de la noche. Asegura tu tienda lo mejor posible, así evitaras levantarte y salir al frío.
Usa una manta aluminizada o un plástico grueso y a la medida bajo la tienda. Este doble suelo se pone debajo de la tienda, no dentro de ella, ya que la misión principal es evitar que se produzcan cortes por piedras y raíces. Si el doble piso es mayor que la tienda, dobla el sobrante y mételo debajo de la tienda. Si no lo haces el doble suelo recogerá y acumulara agua cuando llueva.

Y para el aburrimiento que…
Si te gusta leer, opta por libros baratos. Divide el libro en partes, lleva lo que crees que podrás leer. Dale las partes ya leídas a tu compañero de excursión. Lee en voz alta así gastaras menos pilas y te lleva el doble de tiempo haciendo durar más la historia. Es interesante leer un libro sobre la región o zona que visitas.
La ultimas parte de los mapas o guías te hablan de la historia natural, geología, flora y fauna del terreno que pisas.
Lleva un pequeño libro con las especies de aves de la zona y aprende a identificarlos.
Observa las estrellas en el cielo nocturno. En las zonas con más oscuridad se aprecian mejor. Podrás ver la vía Láctea, las constelaciones, estrellas fugaces. Existen planisferios que te ayudarán a identificar constelaciones que no conozcas. Empieza con la Osa Mayor, la Cruz del Sur, las estrellas más útiles para cualquier excursionista.
Una guía de plantas te podrá ayudar a identificar flores, hojas y árboles. Utiliza una cámara para fotografiar una hoja recién abierta o los detalles de una flor de montaña, pero sobre todo aprende a observar. Y los infaltables naipes ya que aunque este sólo existe el solitario.
Cocinando con mal tiempo
No cocines dentro de la tienda. Se pueden producir agujeros, llamaradas, incendios y asfixia. Enciende la cocinilla (hornillo) fuera de la tienda y una vez que este listo en el vestíbulo.
Cuando llueve elige la comida más sencilla.
Prepara todo antes de encender el hornillo, así gastaras menos combustible y pasaras menos tiempo fuera. Duerme con tu combustible con ello mejoraras el rendimiento ya que el gas butano puede que no funcione a temperaturas de menos 0ºC.
Para reducir el impacto al lavar los platos, no los laves directamente en los arroyos, límpialos y bota el agua a más de 50 metros del cauce de agua. Para que pueda filtrarse a través del suelo, recuerda que los ecosistemas son frágiles.
Acampando bajo la lluvia.
Comprueba que tu mochila permanezca cubierta mientras levantas la tienda, usa tu cubre mochila. Si eres de esos que hacen su mochila con equipo suelto por todas partes, usa la manta de supervivencia para proteger tu equipo mientras montas la tienda. Cuando la tienda este levantada,
Verifica la instalación del doble suelo después de levantar la tienda para comprobar que no sobresale de ella. Un doble suelo mal puesto puede llenarse de agua debajo de tu tienda.
La mayoría de las filtraciones en las tiendas no se deben a filtraciones, sencillamente están mal armadas. Los vientos no solo fijan la tienda, también estiran la tela para que la tienda desagüe correctamente. En cuanto la tienda este levantada saca la colchoneta aislante y mete dentro tú saco de dormir, pero no lo saques de su bolsa impermeable, ya que llevas puesta ropa mojada. Hasta que te la saques, deja el saco de dormir en un lado donde no pueda estropearse ni mojarse.
Las bolsas de basura
Forra el interior de tu mochila con una bolsa para basura.
Usa una bolsa de basura para hacer un piso a la entrada de tu tienda, en el vestíbulo, así mantienes en parte alejado el barro y el agua a tu equipo.
Si hace tanto frío que tienes que dormir con las botas puestas, mételas en una bolsa para la basura.
Usa la bolsa de basura como capa extra de ropa. Ponte una abriéndole agujeros para la cabeza y los brazos.
Usa una bolsa de basura para recoger la nieve que luego derretirás para beber agua.
Tu equipo tiene una gran cantidad de cremalleras (cierres). Colócale a las lengüetas de las cremalleras tiradores de cuero, cinta o lienza (cordino). Te ayudaran a abrir las cremalleras con los guantes puestos.
Un gorro es lo más parecido a un termostato. Si no llevas, caso que es imperdonable, envuélvete la cabeza y el cuello con una prenda de repuesto. A la hora de mantener el cuerpo caliente, tener la cabeza y cuello cubiertos es más útil.
Si no tienes guantes utiliza tus calcetines.
Si estas durmiendo en un refugio o cabaña y tienes frío, monta la tienda en el interior y conseguirás algunos grados mas de temperatura.

lunes, 18 de enero de 2010

Primeros Auxilios (RCP) en medio de la Naturaleza

A pesar de que los excursionistas suelen estar en buen estado de salud, cualquier persona está expuesta, en cualquier momento, a sufrir un percance. La pronta ayuda de un compañero, sobre todo cuando este accidente se produce en la soledad y lejanía de la montaña, puede ser de gran importancia. En estas ocasiones hay que saber reaccionar con serenidad y correctamente.


A menudo precisaremos ayuda. Aunque en muchos parajes no existe cobertura para la comunicación telefónica mediante móvil, si disponemos de uno, trataremos de contactar con el servicio de urgencias 107 al que explicaremos claramente cuál es el problema con el que nos enfrentamos y, para el caso de que deban acudir a nuestro rescate, nuestra posición precisa en el mapa. También podrán localizarnos mediante la señal que emite constantemente nuestro móvil, pero esto puede suponer una pérdida de tiempo sustancial.

... ... En este caso, y como siempre, el sentido común deberá ser nuestra guía.

Si no podemos establecer comunicación telefónica, deberemos intentar obtener ayuda de la población más cercana. En principio, es aconsejable no dejar solo, bajo ninguna circunstancia, al accidentado. Así, si somos varias personas, unos quedarán con él mientras otros van en busca de socorro. A veces, sin embargo, si estamos solos, deberemos enfrentarnos con la disyuntiva de quedarnos a su lado o abandonarlo para ir a encontrar a más gente. En este caso, y como siempre, el sentido común deberá ser nuestra guía.

En esta sección pretendemos exponer algunos consejos que pueden ser de utilidad para ofrecer unos primeros auxilios en las situaciones de emergencia más frecuentes con las que nos podemos encontrar en el monte. Antes, sin embargo, dos reglas de oro que podemos aplicar en cualquier circunstancia:

1. Es mejor auxiliar al accidentado con los medios que se tiene a mano que quedarse sin hacer nada

2. No se debe hacer nada que pueda agravar la situación.

Pérdida de sentido

La causa más frecuente y menos grave de pérdida de sentido es por mareo, el cual suele deberse a una bajada brusca de la tensión arterial. En posición erecta, esta bajada de presión es más acusada a nivel cerebral y por esto no se debe intentar reincorporar a una persona desmayada, sino más bien al contrario, elevarle las piernas para que se produzca un transvase de sangre desde las extremidades inferiores a la cabeza. Normalmente, con esta simple maniobra, el afectado recupera la consciencia en menos de dos minutos.

En montaña, la causa más común de bajada de tensión arterial suele ser la fatiga, a la que se puede asociar, sobre todo en los diabéticos, una bajada del nivel de azúcar en sangre, así como deshidratación. Así pues, cuando el desvanecido haya recuperado plenamente la consciencia, será conveniente darle con cuidado alguna bebida azucarada y esperar que se sienta él mismo con fuerzas para ponerse de nuevo en pie.

Por encima de los 3.000 m la concentración de oxígeno atmosférico disminuye notablemente con la altura, lo cual en personas no acostumbradas puede provocarles una falta de oxígeno en sangre que conduce primero a malestar y, si prosigue la subida ininterrumpidamente, a una pérdida de sentido. Naturalmente, en estos casos es obligatorio regresar lo antes posible a una cota más baja.

Otras causas no traumáticas menos frecuentes de pérdida de consciencia pueden ser: un ataque epiléptico, una parada cardíaca, una intoxicación por monóxido de carbono, medicamentos o alcohol, una exposición demasiado prolongada al frío o al calor o un ataque de histeria.

Cualquier traumatismo puede producir también una pérdida de sentido. El mismo dolor puede ser causa de desvanecimiento, pero una fuerte hemorragia, ya sea externa o interna (sobre todo en los niños hay que pensar siempre en una rotura de vaso), provoca una rápida caída de la presión arterial que conduce en poco tiempo, si no logra contenerse, a la pérdida de consciencia. Igualmente, muchos golpes en la cabeza pueden dejar a la persona inconsciente durante unos minutos o por más tiempo, dependiendo de la gravedad del golpe.

Cuando una persona no se recupera enseguida de su desvanecimiento, lo primero que deberemos hacer será asegurarnos de que respira y de que tiene pulso. Para ello, pondremos nuestra oreja cerca de su boca-nariz y escucharemos, intentando oir su respiración. A la vez, podemos observar si su tórax sube y baja con los movimientos respiratorios. Inmediatamente, tras habernos asegurado de que respira sin mayores problemas, buscaremos su pulso en la parte lateral del cuello o en las muñecas. Si la persona desmayada tiene en aquellos momentos la presión muy baja, puede ser difícil de localizarle el pulso, pero si no tiene el corazón parado, al elevarle las piernas, aquel suele hacerse más firme.

Una vez comprobados el pulso y la respiración, deberemos poner al accidentado inconsciente en posición lateral, a fin de que si vomita, el vómito salga al exterior de su boca y no lo aspire a los pulmones. Igualmente, en esta posición, evitaremos que se asfixie con su propia lengua que, en estado inconsciente y estando el accidentado de espaldas, cae por su propio peso hacia la parte posterior de la garganta obstruyendo la vía aérea.

Reanimación cardio-pulmonar (RCP)

... saber efectuar unas sencillas maniobras con las que mantener a la víctima con cierto grado de circulación sanguínea y respiración mientras se espera ...

Aunque las probabilidades de sobrevivir a una parada cardíaca cuando ésta se produce en el campo, lejos de una inmediata ayuda sanitaria, son prácticamente nulas, con la generalización del socorro por helicóptero y la posibilidad de que un equipo médico acuda con prontitud en auxilio del afectado hacen recomendable saber efectuar unas sencillas maniobras con las que mantener a la víctima con cierto grado de circulación sanguínea y respiración mientras se espera la llegada de ayuda. Consisten en lo que se llama masaje cardíaco externo y respiración boca a boca.

Estas maniobras deberán llevarse a cabo cuando nos encontremos con una persona sin sentido, pálida o azulada, que no reacciona a ningún estímulo y que no tiene pulso ni respira. Normalmente sus pupilas están dilatadas o se están dilatando rápidamente.

Es importante saber cuánto tiempo aquella persona ha estado sin pulso ni respiración, ya que si este periodo ha sido superior a diez minutos, ya no existen esperanzas de que vaya a sobrevivir. Caso aparte es cuando esta parada cardiorrespiratoria se ha producido en condiciones de hipotermia, por ejemplo, al caer dentro de la brecha de un glaciar. En estos casos se han visto recuperaciones completas, incluso tras más de una hora de maniobras de reanimación.

Con la víctima tendida de espaldas en el suelo, nos situaremos de rodillas a su lado y comprobaremos que no tenga nada dentro de la boca que obstruya su respiración.

A continuación empezaremos con la respiración boca a boca, para continuar, alternativamente, con el masaje cardíaco.

Llame antes de empezar una RCP
Si la persona no está respirando, inicie la respiración de rescate.

Respiración boca a boca


Con una mano levantaremos la mandíbula de la víctima empujando hacia arriba por debajo de su mentón. Con la otra pinzaremos su nariz para que el aire que vamos a insuflarle por la boca no se escape por aquella. A continuación, pondremos nuestros labios alrededor de los suyos y soplaremos enérgicamente un par o tres de veces. Si lo hacemos correctamente, el pecho de la víctima subirá y bajará en cada una de ellas. Si se trata de un niño pequeño, no hace falta pinzarle la nariz, ya que ésta, junto con su boca, cabe dentro de la nuestra.




Masaje cardíaco

Incorporados sobre nuestras rodillas y con los brazos estirados sin flexionarlos por los codos, pondremos la palma de una mano sobre la parte media del esternón de la víctima y la palma de la otra sobre el dorso de la primera. Descargaremos entonces el peso de la parte superior de nuestro cuerpo sobre el pecho de la víctima, de manera que su esternón se hunda unos 3-5 cm (en los niños esta presión debe ser, naturalmente, mucho menor). Sin apartar las manos del pecho de la víctima, aliviaremos inmediatamente esta presión a fin de que su tórax recupere su posición original.

Si son dos personas haciendo la reanimación ambos socorristas pueden irse turnando a fin de no cansarse.
Haga unas 2 compresiones por segundo.
Oprima el pecho para que se hunda de 4 a 5 cm.
30 compresiones, 2 respiraciones. Repita este ciclo de 30-2 hasta que llegue ayuda o la persona respire por sí misma. NOTA: Si no está haciendo respiraciones de rescate, siga haciendo compresiones de pecho a un ritmo de 100 compresiones por minuto.





Atragantamiento

Lo que no debemos hacer y la maniobra de Heimlich

La vía normal de los alimentos cuando los tragamos es hacia el esófago y, a través suyo, hacia el estómago. A veces, sin embargo, no somos capaces de deglutirlos y se nos quedan atrancados en la garganta. Decimos entonces que nos atragantamos.

Habitualmente se trata de un pedazo de carne o de pan demasiado grande, que no hemos masticado suficientemente y que, al intentar deglutir, no puede introducirse por la entrada del esófago, quedándose en la parte inferior de la garganta, denominada faringo-laringe.

Utilizamos el conducto que forman la boca y la faringe tanto para comer y beber como para respirar, pero a nivel de la faringo-laringe hábilmente hacemos una cosa u otra, dependiendo de que lleguen a este nivel alimentos o aire. Solamente los niños pequeños son capaces de hacer ambas cosas a la vez, y por esto pueden mamar sin parar para respirar.

Cuando un bolo alimenticio se queda enclavado a nivel de la farigo-laringe, lugar aún de paso común para aire y alimentos, se produce una situación de alarma para el organismo, que intenta evitar a toda costa que este cuerpo extraño penetre en tráquea, a través de la cual inspiramos el aire a los pulmones.


La situación no es grave si este cuerpo extraño no tapona la tráquea y se queda en la parte superior del esófago. Así sucede muchas veces cuando un niño pequeño se traga una moneda. Entonces pueden pasar tres cosas: que finalmente la pueda deglutir hasta estómago, de donde normalmente seguirá sin problemas por su vía natural, que la vomite, pasando así el susto, o bien, lo más frecuente, que se deba acudir a un médico para que, bajo anestesia general y mediante la instrumentación necesaria, extraiga aquel cuerpo extraño.

La cosa se complica cuando el alimento, el botón, el hueso de aceituna, etc, no pasa al esófago y se introduce en la tráquea o a un bronquio. Esto suele suceder cuando se habla o se ríe con la boca llena: al inspirar para seguir hablando o para soltar una carcajada, se produce una fuerte succión de aire hacia la tráquea que arrastra consigo la comida que se está masticando.

Si en estas condiciones el afectado es capaz de mantener la calma y seguir inspirando suavemente (cosa normalmente posible ya que aquel pedazo de comida, al principio, no suele obstruir totalmente la vía aérea), inflando sus pulmones y, a continuación, toser con fuerza, el material aspirado se expulsa del lugar en que indebidamente se había introducido, subiendo de nuevo a la boca. Unas firmes palmadas en la espalda dadas por una mano amiga en el momento de toser pueden ser de ayuda para que el cuerpo extraño se desprenda de donde estaba encallado.

Sin embargo, cuando el afectado no es capaz de conservar su lucidez, debido, por ejemplo, a los efectos del alcohol, el pánico hace entonces presa de él, y a menudo también de quienes le rodean. Lo mismo sucede en los niños. En ellos, este accidente es relativamente frecuente, pues ya sabemos cuánto les gusta introducirse en la boca toda clase de objetos. Como su vía aérea es mucho más pequeña que la del adulto, es también más fácil que quede obturada. Tanto ellos como los adultos que no conservan la calma, reaccionan, al notar que algo obstruye su garganta impidiéndoles la respiración, de la peor manera posible: con una fuerte inspiración. Esto, naturalmente, no hace sino complicar más las cosas, ya que aquel cuerpo extraño se introduce aún más profunda y firmemente en su vía aérea produciéndose a veces una obturación total de la misma.

Al asfixiarse, la persona afectada adquiere una coloración progresivamente violácea y pierde el conocimiento en muy pocos minutos debido a la falta de aporte de oxígeno a su cerebro. Naturalmente, practicarle en estos momentos la respiración artificial no tan solo no sirve de nada sino que además aún es peor ya que con esto sólo conseguiremos introducir el "tapón" más firmemente en su vía aérea.

Conviene entonces recordar una sencilla maniobra, conocida como la maniobra de Heimlich, con la cual podemos salvar la vida del afectado o evitarle un daño cerebral irreversible. Esta maniobra consiste en situarse a la espalda de la víctima y rodearla con nuestros brazos tomándonos con una mano la muñeca de la otra de forma que nuestro puño quede a la altura de la boca de su estómago, justo por debajo de su esternón. Haremos entonces una rápida y violenta compresión hacia nosotros, intentando que la brusca subida de presión que producimos en el abdómen del afectado se transmita a su caja torácica y que, a su vez, comprima el aire que aún queda en sus pulmones, provocando así la expulsión del cuerpo extraño, como salta al aire el corcho al abrir una botella de cava. Si lo conseguimos, tendremos un motivo más que sobrado para celebrarlo descorchando, esta vez sí, una auténtica botella de este vino espumoso.